Los Ángeles de Adviento

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Adviento recibe su nombre de adventus , la palabra latina para “llegada”. Cuando la iglesia cristiana se consolidó en el siglo V d. C., también lo hicieron las tradiciones alrededor del 25 de diciembre. Los historiadores han rastreado las primeras celebraciones formales de Adviento en el norte de Italia, donde los feligreses observaban una preparación de semanas para la Navidad que incluía ayuno, oración y reflexión sobre la fe cristiana. Se considera una temporada de preparación en honor a Cristo.

El Adviento se celebra en cuatro domingos consecutivos, comenzando el domingo más cercano al 30 de noviembre y terminando el 24 de diciembre. Así que, las cuatro semanas antes de la Navidad, recibimos cuatro ángeles, uno cada domingo. En la primera semana, la luz del adviento se refleja en los minerales. La segunda semana se enciende la luz en las plantas que crecen danzando hasta el sol y los planetas. En la tercera semana la luz de los animales se hace mas fuerte, desde el mas pequeño hasta el mas grande. En la cuarta semana la luz de la humanidad se hace presente, la luz del amor.
Una a una vamos ponemos las imágenes en un lugar especial, encendemos una vela y hacemos silencio para poder escuchar y poco a poco con este simple gesto esperamos en familia la Navidad. Es el final de un camino en el que no estamos solos, en este proceso interno, los ángeles nos acompañan, nos ayudan a preparar nuestro corazón, para cobijar al niño que una vez más nacerá en nosotros.

El Ángel Azul es la luz de los minerales que viven en la arena, piedras y rocas.

El Ángel Rojo es la luz de las plantas que crecen danzando hasta el sol y los planetas.

El Ángel Blanco es la luz, de los animales que brillan desde el mas pequeño hasta el mas grande.

El Ángel Violeta es la luz de la humanidad. La luz del amor, luz del pensamiento.

¡Celebra el Adviento!

Por Gabriela Demédice – Abril Editorial Antroposófica